UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR
LUIS SEPÚLVEDA
TUSQUETS EDITORES
COLECCIÓN ANDANZAS
137 PÁGINAS
SINOPSIS
Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos ha aprendido a conocer la Selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -"del verdadero, del que hace sufrir"- que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la Selva porque van armados hasta los dientes, pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado sus crías.
Varios amigos me recomendaron esta novela y por unas cosas y otras no le llegaba el momento. Aprovechando el mes temático organizado por Laky, Lectora de Tot y Lidia, de libros sobre libros, sentí que ese abuelito llamaba a mi puerta pidiendo que le dedicara unos minutos. Bajo ese título tan llamativo se esconde una persona entrañable, amante de las novelas de amor, de la vida y de la naturaleza. Toda una sorpresa esta novela, y que agradable el momento de eliminar la novela de la lista de pendientes después de disfrutar de la lectura.
Antonio José Bolívar Proaño y su mujer Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo deciden abandonar la sierra y viajan hasta El Idilio. Una decisión tomada al no quedarse ella embarazada, para cambiar de aires y salir de la pobreza deciden aceptar el plan de colonización de la amazonía propuesto por el gobierno. Los colonos fueron abandonados, tuvieron que buscarse la vida y emprender una lucha para adaptarse a las exigencias de la Selva. Los indios Shuar se ofrecieron a echarles una mano en la construcción de chozas y les enseñaron a pescar, cazar y reconocer los frutos comestibles, una gran lección para sobrevivir en la selva. El viejo se adaptó tanto a la vida en la selva que llegó a parecerse a un shuar, pero no era uno de ellos ni debía serlo
El doctor Rubicundo Loachamín viajaba cada seis meses a El Idilio para limpiar la boca a los habitantes y proveer de una prótesis a los necesitados. El viejo llevaba dentadura postiza y cuando no tenía que hablar más se la quitaba y la guardaba en un pañuelo para no gastarla. Antonio José Bolívar esperaba impaciente la llegada del dentista ya que este le proveía de novelas de amor basadas en sus preferencias de sufrimientos, amores desdichados y finales felices. El viejo sabía leer pero no escribir.
"Cuando un paisaje le agradaba especialmente lo repetía muchas veces, todas las que estimara necesarias para descubrir cuán hermoso podía ser también el lenguaje humano".
Otro personaje importante en el transcurso de la novela es la figura del alcalde, una persona odiada por todos y apodado como la Babosa. Llegó a la isla para cobrar impuestos y creyéndose el dueño del lugar sin conocer las leyes que imperan en la selva.
Una novela ambientada en la selva Amazónica que nos acerca a la destrucción que sufren estas tierras. Actos cometidos por los colonos y los buscadores de oro que la depredaban sin consideración. Mucha importancia tiene la libertad, disfrutada por el viejo alejándose de los problemas y disfrutando de sus novelas de amor.
Es una novela muy corta que se lee en nada y que enamora a cualquier amante de los animales y la naturaleza en general. Me encanta pasear, adentrarme por los bosques y descubrir nuevos paisajes, con esta novela he disfrutado de un viaje por la selva convirtiéndome en una más de la jungla. Una novela de aventuras que nos dejará reflexionando sobre el futuro de la sociedad, estamos ante una gran crítica social. Una novela entrañable, intensa y llena de sentimientos.
Varios amigos me recomendaron esta novela y por unas cosas y otras no le llegaba el momento. Aprovechando el mes temático organizado por Laky, Lectora de Tot y Lidia, de libros sobre libros, sentí que ese abuelito llamaba a mi puerta pidiendo que le dedicara unos minutos. Bajo ese título tan llamativo se esconde una persona entrañable, amante de las novelas de amor, de la vida y de la naturaleza. Toda una sorpresa esta novela, y que agradable el momento de eliminar la novela de la lista de pendientes después de disfrutar de la lectura.
Antonio José Bolívar Proaño y su mujer Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo deciden abandonar la sierra y viajan hasta El Idilio. Una decisión tomada al no quedarse ella embarazada, para cambiar de aires y salir de la pobreza deciden aceptar el plan de colonización de la amazonía propuesto por el gobierno. Los colonos fueron abandonados, tuvieron que buscarse la vida y emprender una lucha para adaptarse a las exigencias de la Selva. Los indios Shuar se ofrecieron a echarles una mano en la construcción de chozas y les enseñaron a pescar, cazar y reconocer los frutos comestibles, una gran lección para sobrevivir en la selva. El viejo se adaptó tanto a la vida en la selva que llegó a parecerse a un shuar, pero no era uno de ellos ni debía serlo
El doctor Rubicundo Loachamín viajaba cada seis meses a El Idilio para limpiar la boca a los habitantes y proveer de una prótesis a los necesitados. El viejo llevaba dentadura postiza y cuando no tenía que hablar más se la quitaba y la guardaba en un pañuelo para no gastarla. Antonio José Bolívar esperaba impaciente la llegada del dentista ya que este le proveía de novelas de amor basadas en sus preferencias de sufrimientos, amores desdichados y finales felices. El viejo sabía leer pero no escribir.
"Cuando un paisaje le agradaba especialmente lo repetía muchas veces, todas las que estimara necesarias para descubrir cuán hermoso podía ser también el lenguaje humano".
Otro personaje importante en el transcurso de la novela es la figura del alcalde, una persona odiada por todos y apodado como la Babosa. Llegó a la isla para cobrar impuestos y creyéndose el dueño del lugar sin conocer las leyes que imperan en la selva.
Una novela ambientada en la selva Amazónica que nos acerca a la destrucción que sufren estas tierras. Actos cometidos por los colonos y los buscadores de oro que la depredaban sin consideración. Mucha importancia tiene la libertad, disfrutada por el viejo alejándose de los problemas y disfrutando de sus novelas de amor.
Es una novela muy corta que se lee en nada y que enamora a cualquier amante de los animales y la naturaleza en general. Me encanta pasear, adentrarme por los bosques y descubrir nuevos paisajes, con esta novela he disfrutado de un viaje por la selva convirtiéndome en una más de la jungla. Una novela de aventuras que nos dejará reflexionando sobre el futuro de la sociedad, estamos ante una gran crítica social. Una novela entrañable, intensa y llena de sentimientos.