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domingo, 5 de marzo de 2017

Reflejos en un ojo dorado. Carson McCullers


REFLEJOS EN UN OJO DORADO
CARSON MCCULLERS
TRADUCCIÓN: MARÍA CAMPUZANO
EDITORIAL SEIX BARRAL
144 PÁGINAS


SINOPSIS

En el ambiente enclaustrado de una base militar, un islote aparte en el mundo, un precipitado de tensiones internas entre distintos personajes que habitan ese entorno asfixiante desemboca en una muerte violenta.
Carson McCullers escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos de un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución del ejército americano durante la década de los treinta.
La prosa rabiosamente lúcida que recorre la novela convierte esta obra brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers, y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional. Un título esencial de la narrativa norteamericana contemporánea.


Este es el año de Carson McCullers, escritora estadounidense, por cumplirse el pasado mes de febrero el centenario de su nacimiento, y en septiembre el cincuenta aniversario del fallecimiento. Por ello la Editorial Seix Barral, a lo largo del año, reedita toda su obra con ilustraciones de Sara Morante en sus portadas. Y es que McCullers es una autora a tener en cuenta, una de las grandes voces norteamericanas que no pueden apagarse.

El año pasado descubrí a esta autora con "La balada del café triste" y espero este año seguir con el resto de sus obras. "Reflejos en un ojo dorado" es una novela corta muy McCullers con su atmósfera asfixiante, personajes atormentados, traumas infantiles y finales muy tristes.

En una aislada base militar encontramos a un grupo de personajes de lo más atormentados, encerrados en cuerpos enfermos y víctimas de su pasado. Por una parte el soldado Ellgee Williams, un joven silencioso que no tiene amigos, ni fuma ni bebe, ni se relaciona con mujeres. Por otra el capitán Penderton, solitario y desconcertado con su condición sexual, y su mujer Leonora que es una señora aparentemente fuerte y poco lista. Y finalmente el matrimonio formado por el comandante Morris y Alice, una mujer desquiciada.

Lo esencial de la novela es el triángulo amoroso que une a varios de los protagonistas. El comandante Morris y Leonora son amantes, hecho que no pasa desapercibido por sus respectivas parejas. Alice desde la muerte de su hija y el descubrimiento de la infidelidad de su marido vive encerrada en la locura, cobrando lucidez cuando tiene a su lado a su criado filipino. Y el soldado Williams, cuidador de las cuadras y del caballo de la señora Penderton, se obsesionará con Leonora hasta el punto de seguirla por las noches. La locura, la maldad y los problemas personales crean una atmósfera muy oscura que nos lleva a un final sangriento y esperado. Es imposible convivir en una claustrofóbica base militar con tantos frentes abiertos.

Carson McCullers fue una gran pionera al arriesgarse con sus novelas a introducir el tema de la homosexualidad y el adulterio. "Reflejos en un ojo dorado" es un buen ejemplo y una obra cargada de crueldad. Ninguno de los protagonistas se salva, todos ellos son tan duros y raros que es difícil congeniar con ellos. La base militar en Georgia y los personajes se nos quedan lejanos y por eso la historia se nos presenta casi como irreal. Es por ello que me gustó más "La balada del café triste", pero igualmente es un placer leer la prosa breve y concisa de esta mujer. La brevedad de dar prioridad a los tormentos mentales y las relaciones, sin profundizar en ellas e insinuando lo esencial, para dejar atrás los crímenes. Y sufriendo con algunas escenas crueles difíciles de olvidar, que duelen solo de leerlas.

 "Reflejos de un ojo dorado" es una negrísima y cruel novela que busca aislar la soledad y dar paso al atrevimiento. Ese galopar a pelo y sin riendas buscando la belleza del caballo en plena libertad.

#YincanaCriminal: La acción transcurre en cualquier continente, excepto el europeo.


sábado, 17 de octubre de 2015

La vida de las paredes. Sara Morante


LA VIDA DE LAS PAREDES
SARA MORANTE
LUMEN EDITORIAL
160 PÁGINAS
 
 
SINOPSIS
 
La vida de las paredes es la historia de un caserón de principios del siglo XX y de sus habitantes, una peculiar comunidad de vecinos que comparten su vida en torno a una escalera.
 
Sara Morante dibuja retratos de tinte surrealista enmarcados en un realismo casi costumbrista a través de un diálogo muy potente entre texto e imagen. Escenas muy visuales, un tanto oníricas, que se engarzan para crear una historia común: fotografías o cuadros que hablan durante la noche y se deslizan de un marco a otro, gárgolas perversas que cobran vida, una joven famélica desplumando a un jilguero para comerse hasta los huesos, una mujer que envuelve a su feto entre el hule sucio y paños de cocina...
 
 Hace unos años leí "Los Watson" de Jane Austen y disfruté con las ilustraciones de Sara Morante. En "La vida de las paredes" Sara no solo ilustra con sus dibujos sino que se estrena con la narrativa. Este primer trabajo es una maravilla. Sara da a la historia su toque personal con unos ilustraciones que siguen su línea y que captan perfectamente la imagen y la vida de los inquilinos del edificio.
 
Los protagonistas de la novela son los habitantes de la Calle Argumosa, 16, que viven en un caserón de principios del siglo XX. A todos ellos además de compartir escalera les une la soledad y sus vidas truncadas.
 
Berta Noriega es la propietaria del edificio, lo heredó de su familia, y vive en el primer piso. Es una mujer que siente poco interés por los hombres, los encuentra despreocupados y audaces. Carmen, la portera, le ayuda con las tareas domésticas.
 
En el segundo piso , mano derecha, viven los López. Un matrimonio forzado, padres de un hijo de 11 años falto de un hermanito. Y a mano izquierda el piso sigue vacío desde la muerte de doña Teresa.
 
Fernando Ruballo vive en el tercer piso a mano derecha. Es el paragüero, está abriendo una tienda para vender paraguas de hule, sombrillas de papel pintado y abanicos. Le encanta espiar a María a través de un agujero en la pared. María, la vecina de la izquierda, es una bordadora que alguna vez posó para el artista del ático.
 
En el ático vive el artista y su musa. Él con sus obras paga parte del alquiler y la musa fue trapecista pero un accidente la alejó del mundo del circo.
 
Y por último Carmen y Emilio, los porteros, son los encargados del edificio.
 
 
 Las paredes son un espectador mudo, un amigo silencioso y fiel que observa todo lo que ocurre a su alrededor. Las intimidades quedan delante de su mirada y no salen a la luz. Claro que a veces podemos escuchar a través de las paredes, o espiar por un pequeño agujero. Así desaparece la intimidad que uno cree tener y pasa a estar en el punto de mira. Esto es lo que ocurre en "La vida de las paredes", los lectores espiamos a los inquilinos a través de una mirilla. Cotilleamos y observamos su doble comportamiento, cuando se encuentran por la escalera y las relaciones dentro de la casa. Una es la imagen que dan y otra su verdadera identidad, su forma de ser, de pensar y de actuar.
 
 
"Los objetos que pertenecieron a otros guardan algo de su carácter, su personalidad se impregna en ellos; al verlos y tocarlos no sólo aprecias su valor, sino que te traen recuerdos de las personas que antes que tú los poseyeron".
 
La belleza de la obra radica en su historia oscura, la vida triste de los protagonistas y su contraste con las ilustraciones que le dan vida y color. Una prosa cuidada, con tintes poéticos y góticos que engancha y nos acerca a la Calle Argumosa. Quizás sería más acorde la calle angustiosa, la vida de los protagonistas no es un camino de rosas, es fantasmal y misteriosa.
 
 
Una bonita obra ilustrada para leer con calma y disfrutar de las fotografias de los inquilinos. Son dos obras en una que se complementan a la perfección para realzar la vida de los personajes durante cinco días.