Mostrando entradas con la etiqueta Libros del Asteroide. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros del Asteroide. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de octubre de 2012

Hogueras en la llanura de Shohei Ooka

HOGUERAS EN LA LLANURA
SHOHEI OOKA
LIBROS DEL ASTEROIDE
235 PÁGINAS

SINOPSIS
En la isla filipina de Leyte, a punto de finalizar la segunda guerra mundial, el ejército japonés se desintegra hostigado por los desembarcos y el avance de las tropas estadounidenses. El soldado japonés Tamura, enfermo y hambriento, se ve obligado  abandonar el hospital y a deambular por la selva, por la que también vagan otros compañeros de armas. Quebrado todo vínculo con la sociedad y convertido en un paria, Tamura se verá enfrentado a sí mismo en un lugar donde sólo cabe sobrevivir y donde el asesinato y el canibalismo simplemente suceden. Solo y aterrorizado, Tamura perderá las ganas de vivir y casi la razón; en la sociedad de sus alucinaciones consigue encontrar una guía moral que le permitirá recuperar la cordura.


Este es uno de esos libros que por muchas veces que me tropezara con él, en librerías, bibliotecas o en cualquier lugar, no conseguiría llamar mi atención. Su portada no es demasiado llamativa y el argumento trata sobre un tema muy crudo y poco afín a mis gustos literarios, por lo que pronto mi mirada se olvidaría de esa portada y mi mente de esa historia. Pero es el libro que me pusieron en bandeja en el club y que debíamos leernos para comentar en dos reuniones. Al leer la sinopsis no sabía muy bien si alegrarme por estar en el club o lamentarme por la confirmación de mi asistencia. No me arrepiento de haberlo leído, ha sido un gran descubrimiento y un placer el compartir opiniones con el resto de participantes. No hay nada mejor que poder hablar sobre las impresiones que nos ha transmitido un libro y más si estás acompañado por una pequeña familia en una librería café. Miles de libros pendiente de nosotros, escuchando nuestras charlas y mirándonos intentando llamar nuestra atención por si alguno de ellos sería el afortunado de la próxima lectura, en un ambiente impregnado por el olor de libros y café y con música relajante de fondo. Unas reuniones muy gratificantes, familiares y cercanas, donde todavía existe la comunicación de tú a tú sin necesidad de medios tecnológicos.

Tamura es un soldado japonés enfermo de tuberculosis que ve como es abandonado por su ejército. Una persona enferma no puede luchar y ayudar, tan solo perjudicar al resto, por lo que hay que deshacerse de ese estorbo. Van jugando con Tamura como si fuera una marioneta y lo van mandando del ejército al hospital  y viceversa, sabiendo que en ningún lugar lo acogerían. Para recibir los servicios sanitarios tiene que darles comida y dispone de muy poca y se aprovechan de él. Lo único que puede hacer es intentar sobrevivir o suicidarse. El último regalo recibido, de su tropa, es una granada de mano para que pueda utilizarla cuando crea necesario y que desaparezca. Lo que no puede hacer jamás un soldado del emperador es enturbiar el honor de la patria.

Así como pasan los días, Tamura, va sobreviviendo a base de vegetales y luchando contra todos los fantasmas que van llenando su cabeza de dudas y miedos. No es fácil encontrarse solo y abandonado en una isla del Pacífico.

El libro está escrito en primera persona y en parte es autobiográfico. El autor también fue soldado y estuvo destinado a otra isla filipina. Con esta obra pretende dar a conocer todos los horrores y atrocidades y de descubrir la realidad de los ejércitos y el ambiente que se vive en una guerra. Se nota que Tamura es un soldado muy culto y muy humano, sus reacciones distan mucho de otros soldados. Comparte los pocos alimentos de los que dispone, observa como cualquier camaradería inicial que sentían los soldados va desapareciendo. En algún momento tiene que matar y después no puede evitar pensar en ello y sentir remordimientos. Los filipinos para los japoneses son enemigos, y huyen unos de otros, sin embargo él piensa que si no fuera por la guerra podrían convivir juntos.

Esta obra se compone de 39 capítulos cortos pero llenos de sensaciones amargas, tristes y duras. Hay dos partes diferenciables: la vegetariana y la carnívora. En la primera mitad estamos ante los primeros días de soledad de Tamura, donde se va alimentado de plantas y vegetales que encuentra por la selva. En la segundo mitad, hay más acción y Tamura algunos días va continuando su camino junto a otros soldados. El hambre es ya un grito de desespero y empieza el canibalismo. Nos encontramos con la antropofagia provocada por el hambre, la soledad, el miedo, el abandono y la muerte. ¿Hasta cuando una persona, en estas circunstancias, es capaz de mantener la cordura y la cabeza fría? Nos encontramos solos y abandonados viendo como la muerte azota a otros soldados y que se está apoderando de nosotros. ¿Seríamos capaces de distinguir el bien del mal ante necesidades extremas?.

El libro nos va narrando todos los entresijos de la guerra y la difícil supervivencia de los soldados abandonados. Son escenas de desespero, de impotencia, de ver la muerte de cerca, pero no describe los hechos de forma escabrosa.

La isla filipina de Leyte es una isla paradisiaca, si no fuera por la guerra y por la necesidad de sobrevivir de Tamura, él la ve como un lugar para disfrutar. Hay muchas descripciones de la selva, de los caminos, de los lugares por los que pasa Tamura, pero no son para nada pesadas y aburridas. Todo lo contrario, son como un soplo de aire fresco y nos dan oxígeno para continuar con la lectura.

Ha sido toda una sorpresa esta novela, nos cuenta una historia desgarradora y dura pero me ha hecho pensar muchísimo sobre la humildad y la humanidad. Nunca sabemos como actuaremos ante las dificultades, pero me ha encantado ver que Tamura por muy enfermo y mal que lo está pasando intenta no perder la cordura. Aunque el alma esté rota de dolor, no hay que perder de vista la realidad y hay que seguir siendo uno mismo, la dignidad de luchar por nosotros mismos y mucho más si nos abandonan después de darlo todo por otros.  Un vencedor no es el que gana la batalla, sino el más humano.