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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Carta a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos:

No sabéis la felicidad que invade mi cuerpo cuando llega el mes de diciembre, una alegría que se ilumina en mi cara junto con una gran sonrisa, y todo por pensar que muy pronto estaréis repartiendo ilusión. No me entusiasman las fiestas de Navidad, pero el día de Reyes si lo disfruto al máximo, es el día que más me gusta de todos. No voy a negaros que no me haga ilusión el recibir regalos, pero lo que más me llena es ver a los niños con esa carita tan tierna y sonriente, que disfrutan de entregar a vuestro paje su carta y de esperar impacientes vuestra visita. Una  larga espera con noches sin dormir, todo por ver si han sido buenos y reciben sus ansiados regalos. No hay nada más dulce y emotivo que ver a estos niños inocentes, igual soy una una tontita, pero no puedo evitar el emocionarme.

Podría deciros que he sido muy buena chica, que he cumplido con todas mis obligaciones, que he aportado a mi familia y amigos lo mejor de mi, pero sería absurdo y falso. Creo que siempre podemos ser mejores personas y que podemos dar mucho más. Los regalos que me encantaría recibir son un ordenador y muchos libros. Así como está el mundo, y que hay tantas familias que lo pasan muy mal, me parece que pedir estos regalos o cualquier otra cosa es de egoístas. Yo tengo un portátil que todavía funciona, va un poco lento y hay días que se apaga solo, pero todavía puedo utilizarlo, por lo que es mejor que mi regalo lo reciba alguien que lo necesite de verdad. Recibir libros me encanta, ya sabéis que leer es una de mis grandes pasiones, pero en casa tengo muchísimos sin leer, y no quiero ser una acaparadora ni una hipócrita. 

 En mi pueblo vuestra visita es el día 5 por la tarde, si alguna vez he pasado la noche sin dormir era por las ganas de jugar con vuestros regalitos. Sé que después de visitar a mi pequeño pueblo todavía les queda mucho trabajo, y como no quiero que ningún niño ni hogar se queden sin comida ni sin un buen libro, les doy permiso para coger de mi casa todo lo que necesiten. Cojan la comida que encuentren y todos los libros que no tengan y con los que puedan alegrar el día a otras personas (menos los dedicados, que son mi gran tesoro).

La ilusión y la esperanza no hay que perderlas nunca, y a veces es bueno ser un poquito inocentes e ingenuos, por lo que os voy a pedir un gran favor. Es difícil que podáis cumplir con él, pero como sois mágicos, espero que lo intenten. Me gustaría que en este año nuevo todo sea mucho mejor, que haya paz, trabajo y que todo el mundo tenga un hogar y comida, y que desaparezca el racismo, la violencia y el maltrato.

Creo que, al final, he pedido demasiado y que todo lo que yo puedo aportar son tan solo nimiedades. Os pido disculpas por entretenerlos leyendo mi carta, pero confío plenamente en ustedes y sé que algo sí conseguirán, por lo menos que el día 6 de enero sea un día hermoso y lleno de alegría.

Atentamente,

Marga

 


viernes, 6 de enero de 2012

Reyes Magos

¿Qué tal se han portado los Reyes Magos? La verdad que a mi me han sorprendido, será que este año me habré portado muy bien. El regalo que más ilusión me ha hecho es el Kindle, que ganitas tenia de tener un lector. La verdad que este se adelantó un poquito y no pude evitar el empezar a utilizarlo antes del día de ayer (sí, ayer, luego os lo explico). A parte también he recibido otras cositas, todas muy útiles. No pensaba que los Reyes me pudiesen traer algún libro a parte del bloguero invisible, con el lector tenía más que suficiente. Ya había recibido dos de Papá Noel, "El prisionero del cielo" de Carlos Ruiz Zafón y "Vuelo errático de mariposa" de T.H. Merino. Y la sorpresa vino cuando abrí un paquetito que llevaba el libro "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole. Este libro me lo compré a principios de diciembre, pero me apunté al bloguero invisible que ha organizado Kayenna y lo he regalado sin leer. Los Reyes de verdad que son mágicos y sorprendentes. ¿Será que han estado leyendo mis comentarios en el blog? ¡¡Qué ilusión!! Espero que la próxima vez dejen un pequeño comentario, no cuesta tanto. 

Yo desde siempre he vivido el día de Reyes diferente a muchos de vosotros. Nunca he tenido que dejar comida ni agua para los Reyes y camellos, nunca me he levantado pronto para descubrir que regalos me habían dejado, ni me he tenido que acostar pronto y dormir poco para abrir los paquetes. Yo soy de un pueblo pequeñito, de unos 600 habitantes, y la llegada de los Reyes siempre es el día 5 por la tarde. Los Reyes llegan a caballo y hacen el reparto de los juguetes casa por casa. Así es que en lugar de acostarme pronto siempre me acostaba tarde ya que no quería dejar de jugar. Al fin y al cabo la ilusión es la misma para todos los niños y mayores.


Ahora vivo en Palma, pero la mayoría de fines de semana y festivos los paso en el pueblo con la familia y los amigos. Y un día tan importante como el de los Reyes no puedo evitar el ir allí a disfrutar y eso que no tengo niños, pero la ilusión no hay que perderla nunca. Podría quedarme en Palma a verlos ya que son mucho más bonitos, más carrozas, más gente, pero todo eso no importa. A mi me gusta verlos en mi pueblo, sé que no son los más guapos, pero las cosas simples y realizadas con mucha ilusión y amor me parecen muy bonitas.


Os voy a contar una anecdota, de cuando era pequeña, que no puedo evitar el recordar cada año este día. Yo nunca he sido demasiado caprichosa y con cualquier cosa me conformaba. Casi siempre que me preguntaban que me apetecía que me trajeran los Reyes o que quería por mi cumpleaños, mi respuesta era y sigue siendo la misma: "No lo sé, me da igual". Tengo una hermana que es cuatro años y medio más pequeña que yo. Ese año yo debía tener unos 7 añitos y mis padres me preguntaron como cada año que quería. Mi respuesta fue que quería una pelota. Ellos me dijeron que escribiese a los Reyes y que les pidiese la pelota para mi y un triciclo para mi hermana.  Yo me quedé con eso en la cabeza y el día que llegaron los Reyes el primer regalo fue para mi. Era un paquete enorme que mi padre tuvo que ayudarme a cogerlo. Enseguida lo abrí y vi que era una bicicleta más grande que la que tenía. En lugar de alegrarme me enfadé y salí corriendo a la calle donde todavía estaban los Reyes, y les grité "os habéis equivocado, la bicicleta no era para mi, era para mi hermana". Todo el mundo se rió de mi. Luego si que llegaron regalos para mi hermana y otros para mi. Al ver que mi hermana tenía su triciclo todo cambió y ya quería ir a dar vueltas con la bicicleta. La verdad que no recuerdo si la pelota llegó o no.


Espero que vosotros también hayan recibido muchos regalos. Ahora solo queda disfrutar de ellos.