Queridos Reyes Magos:
No sabéis la felicidad que invade mi cuerpo cuando llega el mes de diciembre, una alegría que se ilumina en mi cara junto con una gran sonrisa, y todo por pensar que muy pronto estaréis repartiendo ilusión. No me entusiasman las fiestas de Navidad, pero el día de Reyes si lo disfruto al máximo, es el día que más me gusta de todos. No voy a negaros que no me haga ilusión el recibir regalos, pero lo que más me llena es ver a los niños con esa carita tan tierna y sonriente, que disfrutan de entregar a vuestro paje su carta y de esperar impacientes vuestra visita. Una larga espera con noches sin dormir, todo por ver si han sido buenos y reciben sus ansiados regalos. No hay nada más dulce y emotivo que ver a estos niños inocentes, igual soy una una tontita, pero no puedo evitar el emocionarme.
Podría deciros que he sido muy buena chica, que he cumplido con todas mis obligaciones, que he aportado a mi familia y amigos lo mejor de mi, pero sería absurdo y falso. Creo que siempre podemos ser mejores personas y que podemos dar mucho más. Los regalos que me encantaría recibir son un ordenador y muchos libros. Así como está el mundo, y que hay tantas familias que lo pasan muy mal, me parece que pedir estos regalos o cualquier otra cosa es de egoístas. Yo tengo un portátil que todavía funciona, va un poco lento y hay días que se apaga solo, pero todavía puedo utilizarlo, por lo que es mejor que mi regalo lo reciba alguien que lo necesite de verdad. Recibir libros me encanta, ya sabéis que leer es una de mis grandes pasiones, pero en casa tengo muchísimos sin leer, y no quiero ser una acaparadora ni una hipócrita.
No sabéis la felicidad que invade mi cuerpo cuando llega el mes de diciembre, una alegría que se ilumina en mi cara junto con una gran sonrisa, y todo por pensar que muy pronto estaréis repartiendo ilusión. No me entusiasman las fiestas de Navidad, pero el día de Reyes si lo disfruto al máximo, es el día que más me gusta de todos. No voy a negaros que no me haga ilusión el recibir regalos, pero lo que más me llena es ver a los niños con esa carita tan tierna y sonriente, que disfrutan de entregar a vuestro paje su carta y de esperar impacientes vuestra visita. Una larga espera con noches sin dormir, todo por ver si han sido buenos y reciben sus ansiados regalos. No hay nada más dulce y emotivo que ver a estos niños inocentes, igual soy una una tontita, pero no puedo evitar el emocionarme.
Podría deciros que he sido muy buena chica, que he cumplido con todas mis obligaciones, que he aportado a mi familia y amigos lo mejor de mi, pero sería absurdo y falso. Creo que siempre podemos ser mejores personas y que podemos dar mucho más. Los regalos que me encantaría recibir son un ordenador y muchos libros. Así como está el mundo, y que hay tantas familias que lo pasan muy mal, me parece que pedir estos regalos o cualquier otra cosa es de egoístas. Yo tengo un portátil que todavía funciona, va un poco lento y hay días que se apaga solo, pero todavía puedo utilizarlo, por lo que es mejor que mi regalo lo reciba alguien que lo necesite de verdad. Recibir libros me encanta, ya sabéis que leer es una de mis grandes pasiones, pero en casa tengo muchísimos sin leer, y no quiero ser una acaparadora ni una hipócrita.
En mi pueblo vuestra visita es el día 5 por la tarde, si alguna vez he pasado la noche sin dormir era por las ganas de jugar con vuestros regalitos. Sé que después de visitar a mi pequeño pueblo todavía les queda mucho trabajo, y como no quiero que ningún niño ni hogar se queden sin comida ni sin un buen libro, les doy permiso para coger de mi casa todo lo que necesiten. Cojan la comida que encuentren y todos los libros que no tengan y con los que puedan alegrar el día a otras personas (menos los dedicados, que son mi gran tesoro).
La ilusión y la esperanza no hay que perderlas nunca, y a veces es bueno ser un poquito inocentes e ingenuos, por lo que os voy a pedir un gran favor. Es difícil que podáis cumplir con él, pero como sois mágicos, espero que lo intenten. Me gustaría que en este año nuevo todo sea mucho mejor, que haya paz, trabajo y que todo el mundo tenga un hogar y comida, y que desaparezca el racismo, la violencia y el maltrato.
Creo que, al final, he pedido demasiado y que todo lo que yo puedo aportar son tan solo nimiedades. Os pido disculpas por entretenerlos leyendo mi carta, pero confío plenamente en ustedes y sé que algo sí conseguirán, por lo menos que el día 6 de enero sea un día hermoso y lleno de alegría.
Atentamente,
Marga