EL HOMBRE AJENO
DAVID PÉREZ VEGA
BAILE DEL SOL EDICIONES
225 PÁGINAS
SINOPSIS
¿Es el salvadoreño Héctor Meier Peláez uno de los más grandes poetas ocultos de las últimas décadas? ¿O es más bien un guerrillero sanguinario, muerto prematuramente en la vorágine de la violencia centroamericana? Juan Linares, que ha dedicado varios años a investigar la vida y la obra del salvadoreño, se inclina por la primera opción, aunque frente a sí mismo ha de reconocer que, además de la obra de Meier, también le fascina su estrecha relación con la violencia.
Mientras compagina sus investigaciones literarias con un trabajo de carga y descarga de camiones en una nave industrial, Juan tendrá la oportunidad de indagar en su relación conflictiva con los hechos violentos que marcaron el fin de su infancia.
Deudora de algunos de los más relevantes escritores hispanoamericanos de los últimos años, como Roberto Bolaño o Rodrigo Rey Sosa, El hombre ajeno es una novela en la que el protagonista busca, en la biografía de un poeta maldito, las pistas para entender su propia vida.
Hace unos meses Laky propuso la lectura conjunta de "El hombre ajeno", un libro que por la sinopsis pensé que podría gustarme al hablar de poetas. Cada vez me adentro un poquito más dentro de la magia de los poemas, pasito a paso porque en pocas palabras hay una explosión de vivencias y emociones, y no siempre soy capaz de entender que le evocan al autor. Leer esta novela ha sido como terminar un poema y quedarme con las mismas sensaciones de antes de su lectura, no entiendo lo que el autor quiere contarnos. Quizás fallo mío al no haber leído nada de Roberto Bolaño y esta novela es un pequeño homenaje a su obra y a la de Rodrigo Rey Sosa.
La novela se compone de tres partes, en la primera y la última conocemos la vida de Juan Linares y la segunda es una biografía del poeta salvadoreño Héctor Meier Peláez. Juan Linares es un joven estudiante de filología hispánica que está escribiendo una tesis sobre el poeta Meier. Le apasiona la literatura y estudia sobre este poeta que falleció joven dejando un legado poco conocido fuera de América, el se siente fascinado por su obra y quiere que su tesis sirva para alejarlo del olvido. Juan necesita dinero para subsistir mientras sigue investigando a Meier, para ello a través de una empresa de trabajo temporal empieza a trabajar en la carga y descarga de camiones en un polígono industrial. Un trabajo muy duro y cansado, nada comparado con el trabajo de becarios del resto de compañeros estudiantes. Él se siente bien allí, en dónde ve un mundo distinto y más real que encerrado en unas paredes de la facultad.
Juan Linares es un chico normal que se refugia en los libros para alejarse de un acontecimiento de la infancia. Desde ese momento se encierra y sólo encuentra sosiego en la biblioteca de Móstoles. Él y su hermano son totalmente opuestos, uno estudiante y el otro un vago que no asiste a clases y consigue dinero traficando.
Es una novela muy bien escrita que no ha conseguido hacerme partícipe de la historia. No es necesario congeniar con un protagonista para que éste nos llegue, pero con Juan no he sentido nada. Sí me gustaba su investigación sobre el poeta, porque el autor parece que huye de los libros bestsellers que inundan las bibliotecas, pero en mi opinión creo que se equivocó. Si lo que pretende es dar a conocer a un poeta poco reconocido lo ideal sería que éste exista y a la vez que vamos leyendo poder seguir buscando información. Meier es un personaje inventado, del que en la biografía poco descubrimos de sus poemas, sólo que están influenciados por sus vivencias como guerrillero, por la homosexualidad...Una biografía es interesante cuando conoces a la persona, la vida de un desconocido si no tiene puntos en común con la nuestra es muy aburrida.
Los personajes que aparecen en la novela están muy bien caracterizados y es fácil imaginarlos dentro de la ambientación. Cuando leí la sinopsis intuí que hay sorpresas del pasado que dan sentido a conocer detalles de la vida de Juan, pero el suceso es algo que conocemos en las primeras páginas y a las que en todo momento se hace referencia, aunque ni siquiera al final cobra un sentido. Juan es un perdedor, una persona que busca en otros lo que no encuentra en él y quiere alejarse de culpas y remordimientos sin hacerles frente.
Durante la narración el autor nos hace pensar en la explotación de inmigrantes, la homosexualidad, los problemas con el alcohol y las drogas, las pocas medidas de seguridad en algunos trabajos, las falsas empresas que se benefician en nombre de una ONG, etc. Estos temas sí han conseguido llevar mi mente a la realidad.
Ahora no entra en mis planes leer a Bolaño y compañía, pero cuando me acerque a sus obras volveré a esta novela para intentar disfrutarla más. Seguro que una relectura puede ser útil para valorar la trama a la que no conseguí acercarme.






