MUERTE DULCE
FÉLIX G. MODROÑO
ALGAIDA EDITORIAL
400 PÁGINAS
SINOPSIS
Balmaseda, 1683. Pedro Urtiaga acaba de ser envenenado. En sus últimas horas de vida escribe a su amigo, el doctor Zúñiga, anunciándole su inminente fallecimiento y suplicándole venganza. Este viajará a tierras vascas para averiguar la identidad del asesino. Pronto descubrirá que su muerte no solo tiene que ver con el vino, sino también con una partida de naipes de un juego recién nacido: el mus.
Leyendas ancestrales, mujeres enamoradas y falsas apariencias se enredarán en esta trama -en la que los acontecimientos se suceden sin tregua para el lector- relatada sin artificios con una prosa limpia y magnética.
En unos días sale a la venta "Sombras de agua", tercera novela protagonizada por el vizconde del Castañar, y para calentar motores hoy reseño "Muerte dulce". Al doctor Zúñiga lo conocemos en "La sangre de los crucificados" y es fácil cogerle cariño, es un personaje entrañable con un olfato especial para resolver crímenes.
Aprovechando la aparición del tercer libro de la serie Zúñiga, la editorial reedita las dos primeras novelas y ahora tienen una portada mucho más bonita. Un lavado de cara que las rejuvenece y las convierte en bellas por fuera y por dentro. La imagen de la portada que sale arriba es la antigua, es la que tenía el libro que encontré en la biblioteca. Ahora con la reedición no tengo excusa para no completar la colección en papel. Hoy es el día de las bibliotecas y, aunque no suba ninguna foto de ellas, aprovecho el día para comentar un libro que leí gracias a ellas. Sin esas estanterías abarrotadas de libros el mundo no sería lo mismo, nos perderíamos grandes joyas ante la imposibilidad de albergar en casa todos los libros que nos gustan.
Ante la inminente muerte, don Pedro de Urtiaga, escribe sus últimas voluntades a su prima Gorane Otamendi. Desea ser enterrado en la ermita de san Sebastián y san Roque, además de mandarle ir en busca de su amigo don Fernando de Zúñiga, para que este investigue su envenenamiento. Zúñiga a través de un manuscrito se entera de la muerte de Urtiaga, a los 49, quién le pide que viaje a Balmaseda junto a Pelayo para esclarecer su muerte.
Zúñiga y Pelayo viajan con la compañía de Leonor, la hija pequeña del doctor quien abandona el convento por unos días, de Isabel, el ama de llaves, y del padre de esta, Germán . A su llegada a Balmaseda se encuentran con una encrucijada de muertes, que suceden a la de Pedro Urtiaga, y que parecen afectar a los jugadores de una famosa partida de mus.
El investigador y su ayudante no lo tendrán fácil para esclarecer el causante de los hechos y saldrán perjudicados en más de una ocasión. Pero Zúñiga es un hombre de intuición que demuestra su buen oficio en casos de difícil resolución, y sabrá resurgir de los contratiempos.
Félix demuestra otra vez su don para transportarnos al Siglo de oro, recreando un territorio y unas vidas llenas de pérdidas por la epidemia y el hambre. Una sociedad rural que contrasta con la ciudad de Bilbao que florece, al igual que lo hace el juego del mus en el siglo XVII. Y es que detrás de esta novela hay una gran labor de documentación, la base para encajar la realidad en la ficción. El paisaje también es una constante en los viajes de Zúñiga por la geografía española, esta vez por el País Vasco, y no pueden faltar los viñedos. Nadie se resiste a un buen caldo rojo.
Muerte dulce es una fantástica novela histórica que crece por momentos. La intriga está asegurada y no descansamos hasta conocer la verdad. Se nota una mejoría en la escritura, más segura, y la trama está más elaborada que en la primera novela. Quizás esta sea más sorprendente, aunque particularmente me impactó más La sangre de los crucificados.
De la mano de un narrador en tercera persona experimentamos las hazañas de Zúñiga en busca del asesino de su amigo. Un ejercicio mental en busca de pistas, frases en latín y palabras en euskera. Una autentica aventura que sorprende con el final.
Una novela histórica con personajes que evolucionan, amores imposibles, misterios y naipes. ¿Jugamos una partida de mus? Voy repartiendo las cartas.









